Ayer, martes 29 de enero, a las once de la noche, falleció Juan Carlos Vázquez Viña, profesor de Química de Montecastelo de los últimos 7 años, tras una prolongada enfermedad. Será difícil olvidar su presencia en los pasillos y aulas del Colegio, y hoy, al correrse la noticia, ha provocado un sentido pesar entre sus compañeros y alumnos, familias y conocidos.
Hoy somos todos un poco más huérfanos: quizá los alumnos de 2º de BAC -de quienes fue tutor el año pasado-, crean que son los que más van a notar la ausencia de Juan Carlos. Seguro que no son conscientes de que todos los que tuvimos la dicha de trabajar y convivir con él nos sentimos igual de solos que ellos. Y así, con todos aquellos que conocieron y trataron a Juan Carlos. Porque esa era una de sus virtudes más destacadas: lo a gusto que se estaba con él. Se entregaba de lleno a aquellos que tenía más cerca; su carácter afable y pacífico proporcionaba una enorme serenidad, incluso en los momentos de tensión; su buen humor fue mítico en los lugares por donde pasó, y su sonrisa profunda y sonora, levantaba espectación en los alrededores.
Mucho bueno se podría decir de Juan Carlos, pero a mí lo que más me impresionó de su persona siempre fue eso. Y, sin lugar a dudas, puedo afirmar que yo, hoy, soy el más huérfano de todos los que le conocimos… porque, ¡qué a gusto se estaba a su lado! Gracias, Juan Carlos, y hasta siempre.
6 Comments
Gracias por todo Juan Carlos. Hoy somos un poco mejores gracias a tí. Saludos por ahí Arriba.
Una especie en extinción en la mediocridad que nos avasalla. De los que cada vez quedan menos. Juan Carlos fue todo un caballero y totalmente entregado a Dios. No tengo más que agradecimiento, y mucho, a su persona.
Lo recuerdo con emoción en La Estila, siempre preocupado por los demás. Cada uno de los que íbamos por ahí era una para él una preciosa joya. Puedo testimoniar de ello.
Ayer tuvo lugar en Vigo la misa de funeral por el eterno descando de Juan Carlos. Con una iglesia grande como la de Santiago de Vigo “a rebosar”, fue emocionante comprobar como un hombre bueno, jovial, trabajador -y con una eterna sonrisa en su cara-, volvía a lograr una vez más congregra en torno a su figura a las más variopintas y dispares personalidaders, con el nexo común de su personalidad afable y cariñosa. En un mundo en el que nos quejamos de la mayor nimiedad como si de un tsunami se tratase, es para sacarse el sombrero ver semana tras semana acercarse la muerte al galope de tu enfermedad y continuar con esa sonrisa. Me lo encontré hace un par de meses en el Instituto Feiral de Vigo en un salón de arte y una vez más fue una delicia hablar y pasar un rato con él. Estas Navidades volvimos a coincidir en un centro comercial de Vigo y si cabe, su sonrisa se había garndado en su cara “a lo Youl Brinner” -como decía-, manteniendo su entusiasmo por comprar los regalos de Reyes para su familia. El día de su muerte, muchos recibimos un mensaje de un buen amigo de Juan comunicándonos la triste noticia y pidiéndonos que lo encomendásemos. Nada más leer el mensaje pensé que ahora es Juan Carlos quien nos encomienda a nosostros al lado de Dios.
Realmente fuiste un hombre bueno y el mejor tutor que tuvo mi hijo. ¡cuanto bien le hiciste¡Estamos tristes porque ya no te tenemos entre nosotros, pero alegres porque tenemos la certeza de estás en la casa del Padre.
Poseia como una corona invisible adornada por las siete grandes virtudes y a su lado respirabas esa paz y serenidad alegre que él poseía. Nos dejas tu ejemplo y esperamos tu intercesión ante ÉL por todos lo que te hemos conocido. Joserra
Don Juan Carlos para mí fue uno de los mejores profesores de la escuela, como persona indudablemente el mejor de todos; tenía un gran carisma y siempre miraba por los demas con una sonrisa dibujada en la cara… nunca te olvidaré, un enorme abrazo, te hecharé de menos…
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[…] de saber que anteayer murió Juan Carlos Vázquez Viña. Era profesor de Química y una excelente persona, sensible a los problemas sociales, de carácter […]