Corrían los años 60 cuando, en los ratos libres que a Antonio Bandeira permitía el trabajo en una bodega del Calvario, eran frecuentes las reuniones de amigos para hablar de asuntos de interés. De esas reuniones fue creciendo el interés por llevar a cabo unos colegios que paliaran la escasez de puestos escolares de enseñanza media, pero, sobre todo, preocupados con la formación humana y espiritual de la sociedad viguesa.
En 1963, llega al grupo de amigos la noticia de la inauguración del primer colegio de iniciativa social promovido por padres de familia: el colegio Alzhair de Córdoba. Tardaron pocas semanas para ponerse manos a la obra y crear un grupo promotor que se encargase de buscar terrenos y dar forma a la creación de los colegios. Muy pronto dieron con la finca La Gandariña, un terreno de 41.000 metros cuadrados, pleno monte y con vaquería.
“Los medios eran pocos”- recordaba Antonio Bandeira – “pero nuestro compromiso firme y decidido, comprometiéndonos con dinero, tiempo y dedicación a sacar adelante lo que hoy es una realidad gozosa”.
Antonio Bandeira, al igual que el resto de componentes del grupo promotor, se embarcaron así en una tarea nueva, de largo alcance y sin beneficios económicos gracias a la sugerencia de San Josemaría Escrivá de la preocupación por el futuro de una educación cristiana en la familia y en los colegios, con los padres y profesores unidos en un quehacer común. Una ilusión que fue la causa que los sostuvo y el motivo para llevar a su término el proyecto de forma alegre e ilusionada. Una inversión, que tras casi medio siglo, sigue siendo la realidad con la que soñaban.
Bien se merece el agradecimiento y las oraciones de toda la comunidad escolar.
