Con un sencillo Acto Académico, el jueves 11 de junio se celebró en el colegio Montecastelo el Acto de Graduación y Fin de Curso de los alumnos de 4º de ESO, que son la X Promoción de Educación Secundaria Obligatoria en este Colegio.
El acto comenzó con unas palabras de bienvenida del Profesor Encargado de Curso, Pablo Quintela, con las que presentó al ponente invitado a dictar la Lección Magistral de este acto, Adolfo Torrecilla Molinuevo, crítico de literatura y colaborador para diversas publicaciones. En su charla sobre “El gusto por la literatura en el S. XXI”, expuso a los alumnos y a sus familias que “en el contexto social, la lectura debe ser una herramienta que sirva para contagiar el deseo por ser uno mismo”, aseguró el escritor, “porque la lectura es cultura, y quien tiene cultura tiene independencia de pensamiento”. Según el ponente, los jóvenes viven en un contexto de “modelos clónicos, uniformes y repetidos, por mucho que quienes los ejercen piensen que son únicos y especiales”, que responde a la mala reputación que tiene la cultura del esfuerzo.
El crítico llamó al público a cultivar la lectura como una vía que “fomenta la personalidad, independencia y autonomía frente a ese mundo clónico y repetitivo”, dados los diferentes modelos que presenta. “La lectura no puede ser una actividad volcada al entretenimiento, una lectura “light”, sino que debe contribuir a engordar las neuronas y la inteligencia para descubrir, a través de los libros, el verdadero valor del ser humano”, dijo Torrecilla.
El invitado añadió que “los modelos de la sociedad no son ya los héroes clásicos de los libros, sino los televisivos, porque son modelos que no exigen esfuerzo” e invitó a los recién graduados a recuperar “los ideales revolucionarios que desde siempre ha tenido la juventud para romper la uniformidad y las vías únicas”, tarea en la que, según el experto, la lectura juega un papel fundamental.
Tomó a continuación la palabra el Director del Colegio, Joaquín Pereira, que en su breve alocución agradeció a los padres la confianza puesta en Montecastelo para la educación de sus hijos, y animó a los alumnos a perseverar en su empeño por sacar adelante sus estudios.

