Home ALUMNOS CLASE DE DERECHO INTERNACIONAL SOBRE LOS CRÍMENES CONTRA LA HUMANIDAD

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RAFAEL FERNÁNDEZ RAFALES.-Los alumnos de 2º de Bachillerato de la vía de Ciencias Sociales tuvieron una clase el lunes 24 de noviembre con el profesor de Derecho de la Universidad de Navarra, Scott Wishart, quien les explicó la importancia y responsabilidad de la justicia con un caso real. Todo el encuentro se desarrolló en inglés.

El profesor Scott Wishart, que imparte clases del programa bilingüe del grado de Derecho, comenzó aclarando la definición de ley: “son las reglas que regulan nuestro comportamiento”; y se remontó al fin de la II Guerra Mundial, cuando se habló por primera vez de los llamados “crímenes contra la humanidad”.

Dicho esto, expuso una historia real, que se remonta a la guerra civil de Yugoslavia. “Poneos en el papel de un joven de 23 años, quien tiene una vida feliz, recién casado, esperando un hijo y con trabajo estable”. Ese joven pierde su trabajo debido a la guerra, por lo que por pura necesidad se ve abocado a alistarse en el ejército para dar de comer a su familia. Tras un tiempo en esa dura y forzada vida, una mañana, un oficial les ordena a él y su compañero (y a la vez mejor amigo) ejecutar a un grupo de prisioneros, a lo que el otro se niega rotundamente. Al instante, el oficial lo mata, por lo que el soldado se ve en la terrible situación de elegir: o morir él y por tanto su familia, o matar a los prisioneros. Apesadumbrado, y totalmente fuera de sí, empieza a ejecutar a esas personas, en grupos de diez en diez. Decena tras decena. Al agotarse física y emocionalmente, se detiene y el oficial lo manda al hospital con un golpe. Cuando se recupera, quiere contar todo lo sucedido, pero las autoridades, de acuerdo con lo acordado en Nüremberg años atrás, le acusan de múltiples asesinatos, ya que no vale la excusa de estar cumpliendo órdenes. Durante el desarrollo del juicio, el joven soldado se declara culpable y ayuda a la parte demandante a condenarle, pues tal era su arrepentimiento. Sus abogados defensores no lo dieron por perdido, y reclamaron a un tribunal superior, llegando a un acuerdo dados los altos costes que ello supondría.

Al acabar de contar el relato, el profesor se planteó la dudosa ética de los hechos narrados, haciendo ver a los alumnos lo difícil que resulta en ocasiones impartir justicia, y de la responsabilidad que corre a cargo de quienes tratan de hacerlo. Habló de las posibles dispensas que se pueden aplicar en un juicio por asesinato, como la autodefensa o los agravantes como su planificación. Después dio paso a una breve ronda de preguntas, en la que se le preguntó, principalmente, sobre su opinión personal y lo que él habría hecho. “Con mi edad es totalmente distinto -dijo- que con la juventud de 23 años. Con esa edad tendría toda una vida por delante y carecería de una experiencia que ahora sí tengo…

Fue una interesante clase en la que se aprendió y que, desde luego, hizo pensar a los alumnos. El profesor destacó también el buen nivel de inglés del curso y sus buenos razonamientos manifestados en las diversas preguntas.

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